En lo que respecta a la educación, tanto los profesores como alumnos
deben contar con un perfil adecuado para que sean competentes en el manejo de
las TIC y cumplir así con ciertos estándares de habilidades digitales. El
implementar estas como una herramienta educativa supone garantizar una educación
integral, el papel del docente ante las TIC es proporcionar instrumentos al
alumno para que este explore y obtenga nuevas destrezas y conocimientos y al
integrarlas se favorece y facilita la
distribución de información, comunicación y desarrollo, lo que da lugar
al aprendizaje colaborativo por medio de comunidades virtuales.
Una comunidad virtual, en definitiva, viene a ser la experiencia
de compartir con otros que no vemos un espacio de comunicación. En este sentido,
internet constituye una amplia red de ordenadores que proporciona a cada uno
de los usuarios individuales una voz en igualdad, o al menos una igualdad en la
oportunidad para hablar, es decir, para participar en la comunidad. La
atracción por la red y por la participación en este tipo de experiencias viene
dada por la habilidad de la tecnología para legitimar públicamente la propia
expresión y por la libertad que proporciona en relación a las barreras
tradicionales del espacio y del tiempo.
Las CV[2]
pueden generar conexiones más fuertes ligadas a objetivos concretos, lo que da
lugar a verdaderas comunidades virtuales de aprendizaje, donde el motivo
principal de su existencia pasa de ser el intercambio y la intercomunicación a
ser el aprendizaje y el desarrollo personal y profesional. Se trata de situar
la propuesta al servicio del aprendizaje, de la formación y del intercambio creativo.
El modelo didáctico de las CVA[3] es el aprendizaje colaborativo, que se centra en el alumno mejor que en el profesor y donde el conocimiento es concebido como un constructo social, facilitado por la interacción, la evaluación y la cooperación entre iguales. Por consiguiente el rol del profesor cambia de la transmisión del conocimiento a los alumnos a ser facilitador en la construcción del propio conocimiento por parte de estos. Se trata de una visión de la enseñanza en la que el alumno es el centro o foco de atención y en el que el profesor juega, paradójicamente, un papel decisivo. Adoptar un enfoque de enseñanza centrada en el alumno significa atender cuidadosamente a aquellas actitudes, políticas y prácticas que pueden ampliar o disminuir la “distancia” de los alumnos distantes. El profesor actúa primero como persona y después como experto en contenido. Promueve en el alumno el crecimiento personal y enfatiza la facilitación del aprendizaje antes que la transmisión de información.
El modelo didáctico de las CVA[3] es el aprendizaje colaborativo, que se centra en el alumno mejor que en el profesor y donde el conocimiento es concebido como un constructo social, facilitado por la interacción, la evaluación y la cooperación entre iguales. Por consiguiente el rol del profesor cambia de la transmisión del conocimiento a los alumnos a ser facilitador en la construcción del propio conocimiento por parte de estos. Se trata de una visión de la enseñanza en la que el alumno es el centro o foco de atención y en el que el profesor juega, paradójicamente, un papel decisivo. Adoptar un enfoque de enseñanza centrada en el alumno significa atender cuidadosamente a aquellas actitudes, políticas y prácticas que pueden ampliar o disminuir la “distancia” de los alumnos distantes. El profesor actúa primero como persona y después como experto en contenido. Promueve en el alumno el crecimiento personal y enfatiza la facilitación del aprendizaje antes que la transmisión de información.
La institución educativa y el profesor dejan de ser fuentes
de todo conocimiento y el profesor debe pasar a actuar como guía de alumnos
para facilitarles el uso de recursos y herramientas que necesitan para explorar
y elaborar nuevo conocimiento y destrezas, los requerimientos del profesor en
este ámbito son (Ordinas, Pérez Garcías, &
Salinas, 1999) :
1.- Guiar a los alumnos en el uso de las bases de
información y conocimiento así como proporcionar acceso a los mismos para usar
sus propios recursos.
2.- Potenciar alumnos activos en el proceso de aprendizaje
autodirigido, en el marco de acciones de aprendizaje abierto, explotando las
posibilidades comunicativas de las redes como sistemas de acceso a recursos de
aprendizaje.
3.- Asesorar y gestionar el ambiente de aprendizaje en el
que los alumnos están utilizando estos recursos. Tienen que ser capaces de
guiar a los alumnos en el desarrollo de experiencias colaborativas, monitorizar
el progreso del estudiante; proporcionar feedback[4]
de apoyo al trabajo del estudiante; y ofrecer oportunidades reales para la
difusión de su trabajo.
4.- Acceso fluido al trabajo del estudiante en consistencia
con la filosofía de las estrategias de aprendizaje empleadas y con el nuevo
alumno-usuario de la formación descrito.
La creación y gestión de comunidades virtuales de aprendizaje
entendidas como espacios interactivos donde profesores y alumnos acceden a la
información y desarrollan actividades basadas en la participación y la colaboración
presentan distintas facetas de análisis y reflexión. Queda remarcar la
importancia del sistema de intercomunicación que es la interacción social, la participación, la
colaboración y el intercambio mantienen la comunidad de aprendizaje. Las
comunidades virtuales se mantienen por el compromiso continuado de compartir
este viaje de exploración con otros.
Ordinas, C., Pérez Garcías, A., & Salinas, J.
(1999). Comunidad Virtual de Tecnología Educativa. Edutec.
Salinas, D. J. (s.f.). Recuperado el 16 de 06 de 2016, de
http://gte.uib.es/pape/gte/sites/gte.uib.es.pape.gte/files/Comunidades%20Virtuales%20y%20Aprendizaje%20Digital.pdf
Sallán, J. G. (s.f.). Recuperado el 16 de 06 de 2016, de
http://www.raco.cat/index.php/educar/article/viewFile/58020/68088KEREKI
http://www.raco.cat/index.php/educar/article/viewFile/58020/68088KEREKI

